CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Tras una noche de desesperación entre quienes buscaban a sus familiares, la Ciudad de México se preguntaba el martes qué pudo haber ocasionado que un paso elevado de una línea del metro cediese y toda la estructura se desplomara sobre una avenida del sureste de la ciudad, provocando al menos 24 muertes y heridas a más de 70 personas.

A primera hora de la tarde, la alcaldesa Claudia Sheinbaum habló de una “presunta falla estructural” ocurrida la noche previa, y anunció que, además de la investigación de la fiscalía local, una empresa noruega sin vínculos con el metro se encargaría de hacer un peritaje externo e “imparcial”.

Las autoridades afirmaron que se realizaba mantenimiento diario a la línea a cargo de una empresa francesa, y Sheinbaum aseguró que no había tenido “ningún informe ni alerta de algún problema que nos pudiera llevar a esta situación”.

“Tiene que hacerse una revisión estructural, una revisión de la operación”, agregó la jefa de gobierno. ”¿Cuánto tiempo nos va a llevar esto? El tiempo que sea necesario para garantizar la seguridad”.

El accidente, uno de los más letales en la historia del metro, ocurrió alrededor de las 22:30 del lunes (0330 GMT) y rápidamente generó cuestionamientos sobre la integridad estructural del sistema de transporte, uno de los más utilizados del mundo.

Los testigos en la zona dijeron que escucharon un gran crujido, como un trueno, cuando se venció una viga justo al paso de un tren. La estructura estaba a unos 5 metros (16 pies) de altura sobre la avenida.

Un automóvil quedó aprisionado debajo de los escombros con una persona dentro, y otras cuatro personas quedaron atrapadas y murieron en uno de los vagones del tren que quedó prácticamente colgando. Dos grúas lograron bajarlo por la mañana ante el peligro de que se desplomara.

La tarde del martes, Carlos Miramar esperaba bajo una carpa junto a otros dos familiares para recibir el cuerpo de su tío. El estudiante de 25 años ha estado despierto desde que inició una “desesperante” odisea la noche anterior, cuando visitó siete hospitales y varios ministerios públicos en busca de su tío.

Finalmente encontraron a Carlos Pineda, un aficionado al fútbol de 39 años de edad y una extravagante personalidad. A Pineda le sobreviven su esposa, dos hijos de 7 y 13 años, y su madre.

“Estoy muy cansado y desvelado”, dijo Miramar. “Él no merecía este final. Era un buen padre, buen esposo y buen hijo”.

En una rueda prensa realizada poco después del mediodía con la alcaldesa y otras autoridades, la titular de Protección Civil de la ciudad, Myriam Urzúa, dijo que 21 personas murieron en el lugar y otras 3 en hospitales, donde el martes por la tarde seguían ingresadas al menos 27 heridos. Hay menores de edad entre los fallecidos, indicó Sheinbaum.

Abelardo Sánchez, un cocinero de 38 años, estaba por cerrar su local de sándwiches cerca de la línea del metro cuando sintió que el suelo se cimbraba, escuchó un estruendo y las luces parpadearon antes de que el ambiente se llenara de polvo.

Desconcertado, Sánchez no reaccionó de inicio. “En eso salió un chavo (joven) que traía camisa blanca, traía sangre en los brazos, las manos y el pecho, y fue cuando otro chavo lo auxilió acá en la banqueta y ahí se quedó, y estaba temblando”, relató.

El metro de la Ciudad de México, uno de los más baratos del mundo con un precio por viaje de alrededor de 25 centavos de dólar, ha sufrido al menos tres accidentes de gravedad desde que su primera línea fue inaugurada hace medio siglo. En marzo de 2020 se registró un choque de dos trenes en la estación Tacubaya, incidente en el que murió un pasajero y otros 41 resultaron heridos. En 2015, un tren no se detuvo a tiempo y chocó contra otro en la estación Oceanía, con saldo de 12 lesionados. En octubre de 1975, al menos 26 personas murieron en otro accidente.

Un sismo de magnitud 7,1 en 2017 reveló peligrosos defectos de construcción en el paso elevado cerca de donde ocurrió el accidente del lunes. En ese momento, las autoridades realizaron reparaciones provisionales en columnas y vigas.

Julio Yáñez, un abogado de 67 años que vive en un apartamento con vista al paso del metro, trabajaba en su computadora cuando escuchó un fuerte sonido y su edificio comenzó a temblar. Entonces, vio una columna de polvo y varios escombros derrumbarse en silencio hasta que comenzaron a llegar los vehículos de emergencia. Los helicópteros aterrizaron en un Walmart cercano para trasladar a los lesionados a los hospitales.

La escena lo dejó pasmado, porque apenas unas horas antes había salido de la misma estación del metro.

“Esa parte de allí ya estaba anunciada que estaba mal. La vez pasada, en el temblor, y las autoridades no hicieron caso”, dijo Yáñez, destacando que se habían reportado problemas similares en una estación cercana. “Son bombas de tiempo”.

El incidente tuvo lugar en la Línea 12 del metro, por la que viajan diariamente 220.000 usuarios y cuya construcción fue objeto de numerosas denuncias e irregularidades En 2014, un par de años después de su inauguración, estuvo un tiempo parcialmente cerrada al detectarse problemas de diseño que causaban un desgaste excesivo de los rieles.

La línea pasa por el sur de la ciudad y, al igual que la otra docena de líneas de metro, es subterránea en la mayor parte de las zonas centrales de la ciudad, pero con pasos elevados en la periferia.

Un reporte emitido por el metro que incluía fotografías de 2017 mostraba grietas en la base de una de las columnas de soporte, y pérdida de capas de concreto debido a la falta de refuerzos de varillas durante su construcción en 2010. En 2017 las autoridades ampliaron esa columna inyectándole resinas y colocándole fibra de carbono, además de reforzar la estructura de la base.

Las autoridades también encontraron que una de las vigas horizontales se había zafado de su base en la parte superior de una columna y estaba suelta, el tipo de falla que pudo haber contribuido al colapso del lunes. En su momento, las autoridades soldaron riostras de acero a la parte inferior de la viga y aplicaron revestimiento en las grietas de concreto.

El canciller Marcelo Ebrard, que fue el encargado de la construcción de esa línea cuando era alcalde de la ciudad (2006-2012), también se mostró dispuesto a colaborar en la investigación. “Estoy sujeto a lo que digan las autoridades. Te haces responsables de las decisiones hasta donde lleguen”, afirmó.

Ebrard, quien encabeza las labores del país en la obtención de vacunas contra el coronavirus, es considerado como posible candidato a la presidencia en 2024.

“Por supuesto que deben investigarse las causas y deslindarse responsabilidades”, escribió en Twitter. “Me reitero a la entera disposición de las autoridades para contribuir en todo lo que sea necesario”.

Varios centenares de efectivos de la Guardia Nacional, la policía, Protección Civil y bomberos custodiaban el lugar y desde el amanecer varios miles de habitantes salieron las calles a pesar de la pandemia de coronavirus, en busca de algún medio de transporte para dirigirse a sus trabajos. El gobierno de la capital puso a disposición de los usuarios casi 500 autobuses.

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Los periodistas de The Associated Press E. Eduardo Castillo, Mark Stevenson y María Verza colaboraron a este despacho.

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