La batalla de adolescente sobreviviente a caída de 10mo piso

Neil Handler habla acerca de la experiencia vivida por su hijo Jonah, un chico de 16 años que en el 2021 sobrevivió a una caída de un décimo piso al derrumbarse un edificio en Miami. Foto del 15 de junio del 2022 tomada en Bal Harbour (Florida).

SURFSIDE, Florida, EE.UU. (AP) — El milagroso rescate de Jonah Handler tras uno de los peores derrumbes de edificios jamás registrados en Estados Unidos puede tener un paralelo bíblico obvio, dado su nombre.

El adolescente cayó de un décimo piso del edificio sobre la playa que se derrumbó hace un año en Surfside, Florida, matando a 98 personas, incluida su madre. Él quedó atrapado en un pequeño espacio debajo de los escombros. Un individuo que paseaba con su perro vio asomar la mano que agitaba Jonah y buscó ayuda.

A su padre y a otros, su rescate les recuerda la historia del Viejo Testamento sobre el profeta Jonás (Jonah en inglés), devorado por una ballena enviada por Dios para evitar que se ahogase.

“Fue sacado de las fauces de la muerte”, dijo Neil Handler en una entrevista con The Associated Press. “Realmente creo que Dios pone a la gente en ciertas situaciones para ayudarnos a desarrollar nuestro carácter”.

Handler comparte ahora la historia de su hijo, de su recuperación física y sicológica, con motivo de la creación de una fundación para ayudar con el estrés postraumático que padecen las familias de las víctimas y el personal que ofreció los primeros auxilios, incluido su hijo.

Handler dice que decidió crear la fundación en homenaje a la madre de Jonah, Stacie Fang, tras ver el dolor en los ojos de las personas que sacaron a su hijo de entre los escombros.

La imagen de un individuo que llevó a Jonah sobre sus hombros dio esperanzas a los rescatistas y al mundo mientras se desarrollaba la operación de búsqueda y rescate de víctimas, que se prolongó 14 días.

Jonah fue uno de tan solo tres sobrevivientes al derrumbe. Fang falleció tras ser llevada a un hospital y fue la primera víctima identificada por las autoridades. La familia pidió que se respetase su privacidad y declinó dar entrevistas hasta hace poco.

En un principio el padre de Jonah se propuso proteger la privacidad de su hijo, que ahora tiene 16 años.

El muchacho se pasó cinco días en un hospital, con fracturas en la espalda, y usó un sostén ortopédico durante dos meses. Inició una terapia psicológica para superar el trauma y la pérdida de su madre. Cada vez que hay tormentas, se asusta, según su padre.

“Todos los médicos, todos los psiquiatras con los que hablé dicen que le pasa lo mismo que a alguien que acaba de volver de la guerra”, manifestó Handler.

Indicó que su hijo, quien integra el equipo de béisbol de su escuela secundaria, regresó a clases y fue tratado “igual que los demás” para ayudarlo a volver a la normalidad.

El día previo al derrumbe, Jonah y su madre habían regresado a su casa tras encontrarse con un hermano de ella, que vive en Nueva York y estaba de visita en Palm Beach County.

Handler y Fang estaban separados, pero mantenían una buena relación y él propuso que Jonah pasase la noche con él así ella podía ver a su nueva pareja. Dice que Fang respondió que mejor se quedaban en su departamento porque estaban cansados.

“Pienso mucho en eso”, cuenta Handler.

Dormía cuando recibió una llamada telefónica a las dos de la mañana. Era de Jonah, que le preguntó si se había enterado del derrumbe. Handler, quien vive a dos edificios de distancia, fue corriendo al lugar. No estaba preparado para lo que se encontró.

“Fue algo surreal. Polvo por todos lados, una montaña de escombros, un edificio partido por la mitad, y no tengo idea de dónde está su madre”, expresó.

El edificio se había venido abajo, un piso encima del otro, y generado una pila de escombros de 12 metros (40 pies) de alto. Un hombre escuchó la voz de Jonah, se subió a una pila de vidrio en chancletas, vio su mano y fue por ayuda.

Se siguen investigando las razones del derrumbe, en un proceso que puede tomar años. El edificio, no obstante, tenía una larga historia de problemas de mantenimiento y hay quienes se preguntan si no habría habido fallas en su construcción.

Un juez aprobó el mes pasado una compensación de más de mil millones de dólares para las personas que perdieron seres queridos en el derrumbe. Handler dice que esto evita que se pasen años en los tribunales.

Volver a la normalidad no fue fácil para Handler y su hijo, pero el padre dice que Jonah apoya la creación de una fundación en homenaje a su madre.

La fundación se llamará Phoenix Life Project y a su inauguración serán invitados familiares de las víctimas y el personal que participó en las tareas de rescate.

“Salvaron la vida de mi hijo. Estaré por siempre endeudado con ellos”, dijo Handler.

Agrega que a veces cuesta distinguir entre lo que constituye un comportamiento normal de un adolescente y lo que es una manifestación del trauma vivido.

Su hijo “sobrevivió al derrumbe, perdió a su madre y tiene la culpa del sobreviviente”, declaró. “Es todo muy complicado”.

Pero insiste en que el hecho de que su hijo haya sobrevivido no es una cuestión de suerte.

“Fue un milagro. Creo que lo eligieron por algo”, afirmó.

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