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Susan Rodríguez practica yoga en Pismo Beach. En búsqueda de mejorar su salud, Rodríguez optó por tomar un curso de instructores de yoga. Ahora, además de poseer y administrar su propia agencia de seguros en SLO, ella es voluntaria e instruye clases de yoga y ofrece Reiki en el  Mission Hope Cancer Center (Centro de Cáncer Misión Esperanza). También es autora de un libro, "Detrás de la cara sonriente”, un recuento de su lucha contra el cáncer. Todos los ingresos de la venta del libro benefician directamente a Mission Hope.

En búsqueda de mejorar su salud, Susan Rodríguez descubrió el camino para mejorar la salud de los demás.

Hoy, además de poseer y operar su propia agencia de seguros en San Luis Obispo, Rodriguez reside en Pismo Beach, es abuela de siete nietos y voluntaria como instructora de yoga en el Mission Hope Cancer Center (Centro de Cáncer Misión Esperanza), donde ofrece Reiki en su centro de infusión y es autora de "Behind the Smiling Face: My Journey with Breast Cancer” (Detrás de una cara sonriente: mi jornada contra el cáncer de mama”, un recuento de su historia luchando contra el cáncer. El dinero recaudado por cada libro vendido es a beneficio de Mission Hope.

"Creo que, mirando hacia atrás, lo que más me ayudó a superar la batalla, fue mi actitud", dijo Rodríguez.

Poco después de que le diagnosticaran una forma agresiva de cáncer de mama en marzo de 2016, Rodríguez se dio cuenta de que no podría ocultar los resultados de su mastectomía ni la pérdida de cabello que sabía que sus tratamientos causarían.

En cambio, ella lo enfrentó con la cabeza en alto.

"Cuando les dije a mis amigos y familiares mi diagnóstico, todos preguntaron: '¿Por qué tú?' O dijeron: 'Es tan injusto', ya saben ese tipo de frases, pero luego pensé, ¿por qué no yo? Una de cada ocho personas tiene cáncer de mama. ¿Por qué no debería ser yo? Soy fuerte. Estoy Sana. Tengo una increíble red de apoyo de amigos y familiares, excelente seguro de salud, un negocio en el que pude contratar personas adicionales para mantenerlo a flote. Contaba con tanto apoyo que logre que el cáncer no me aniquilara", dijo Rodríguez.

Fue su hermana quien empujó a Rodríguez a visitar al médico para ver una decoloración en su labio esa primavera.

"No había ido al médico ni me había hecho una mamografía durante más de cinco años", dijo Rodríguez.

Una enfermera encontró una protuberancia en su pecho.

"Desde entonces, las cosas simplemente fueron como un torbellino", dijo Rodríguez.

Primero una biopsia, y luego una segunda para confirmar, condujo a un diagnóstico: cáncer de mama HER2 positivo, la forma más agresiva de cáncer de mama y que tiene una mayor probabilidad de recurrir que su contrapunto HER2 negativo.

Rodríguez comenzó la quimioterapia y medicamentos adicionales de inmediato, se sometió a una mastectomía completa, terapia de mantenimiento, radioterapia, cirugías de reconstrucción y participó en una prueba clínico de medicamentos de un año de duración.

"No siempre estaba sonriendo. Definitivamente fue una jornada difícil”, dijo Rodríguez.

En lugar de tratar de ocultar el hecho de que tenía cáncer, optó por publicar actualizaciones en las redes sociales.

“En las fotos que publiqué, siempre tuve cuidado de mostrar un rostro sonriente porque quería que la gente tuviese la certeza de que estaría bien. Y estoy bien", dijo ella.

Pero también estaba tomando notas sobre la realidad de la vida cotidiana cuando estás luchando contra el cáncer, sus tratamientos, sus inconvenientes y la inspiración que encontró en el camino. Ese diario se convirtió en un libro, ahora disponible en amazon.com y todos los ingresos recaudados benefician a Mission Hope.

"Es una forma de salir, contar mi historia, pero también alentar a las mujeres a que se hagan mamografías", dijo Rodríguez.

Hoy, ella continúa con su práctica personal de yoga y lleva más de dos años sin cáncer.

"Y me ahogo en aceites esenciales y en cualquier herramienta nueva que encontró para mantenerme centrada y en paz", dijo Rodríguez.

Esa paz también se encuentra en el tiempo que pasa con su esposo, Stan Rodríguez, sus cinco hijos y siete nietos.

"Pasé un tiempo durante mi recuperación dedicándome a proyectos de jardinería, fomentando mi creatividad, pintando, haciendo manualidades, remodelando muebles, pero mis nietos son mi pasatiempo favorito", dijo.

"Algo que es raro cuando tienes cáncer es que: aun así, cuando me encuentro con personas que no me conocieron cuando estaba bajo un tratamiento riguroso, o que no me miraron en ese estado, por lo regular tienen una actitud compasiva ante mi y me dicen "pobrecita", pero realmente yo lo veo como una bendición de una manera extraña. He crecido tanto espiritualmente y en mi nivel de madurez. He conocido a personas tan increíbles, que han sido una bendición", dijo Rodríguez.

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