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Kurt Brown jugando golf en Blacklake Golf Resort, en Nipomo, en enero. Su lucha a largo plazo contra mieloma múltiple de crecimiento lento lo mantuvó en el hospital durante meses. El mieloma deterioró las vértebras de su cuello casi por completo. Podría haberse enfrentado a la cuadripléjico, pero ahora está ansioso por jubilarse y disfrutar el tiempo con su pareja.

Kurt Brown fue diagnosticado con mieloma múltiple, un tipo de cáncer que deterioró las vértebras de su cuello hasta el punto de falla. Podría haberse enfrentado a un parálisis, pero hoy está ansioso por jubilarse, regresar al campo de golf y pasar tiempo con su pareja.

"No comprendí el alcance del daño, hasta probablemente dos meses después de la cirugía. Entonces fue que me di cuenta que podría haber quedado cuadripléjico. En un momento dado, un neurólogo me dijo que si hubiese estornudado mal, eso podría haber significado el final para mí", dijo Brown.

Brown, quien en diciembre se retiró de Cal Poly después de 35 años de servicio, fue diagnosticado por primera vez con "gammapatía monoclonal de significado incierto" hace dos décadas.

"En aquel entonces me dijeron que probablemente se convertiría en mieloma múltiple", dijo.

El mieloma múltiple ataca las células plasmáticas y se acumula en la médula ósea con el tiempo. Las proteínas anormales producidas por estas células pueden causar complicaciones.

Hace quince años, esa predicción se hizo realidad a medida que el estado de cáncer de Brown se reevaluaba a "mieloma latente".

Para el año 2015, sufría de problemas en el cuello que, en su opinión, estaban relacionados con otros problemas anteriores que afectan su cuello, principalmente la artritis.

"Resultó que el mieloma había erosionado dos de mis vértebras", dijo.

En una noche de marzo de 2017, después de relajarse en el sofá, descubrió que no podía levantar la cabeza; no podía levantarse del sofá.

"No podía levantar mi cabeza porque mi cuello ya no estaba brindándome soporte. Cuando llegué al hospital, me informaron que el mieloma había hecho lo que tenía la intención de hacer", dijo Brown.

Brown permaneció hospitalizado desde esa noche de marzo hasta mayo de 2017, tiempo durante el cual fue sometido a una cirugía, radiación y otros tratamientos bajo la dirección del Dr. Robert Dichmann.

"Por unos momentos, me sentí desesperado porque no sabía si podría mejorar. No me preocupaba la invasividad del cáncer. Quería recuperar mi cuello porque me gusta jugar al golf. El no poder hacerlo me deprimió por un tiempo", dijo Brown.

Fue trasladado a Marian Extended Care (Cuidado Extensivo Marian), pero después de hablar con Dichmann y someterse a más pruebas, volvió a lo que él llama “la torre de marfil", Mission Hope Cancer Center (Centro de Cancer Misión Esperanza), donde se puso en marcha un nuevo plan. Un hospitalista se unió al equipo médico que lo atendía al igual que otros miembros del personal.

"Se convirtieron en un equipo en ese mismo instante. Me ayudaron a descubrir cómo navegar por la llanura. Había una posibilidad de que los huesos pudieran curarse. Fue un discurso muy positivo", recordó Brown.

Los miembros del equipo de Mission Hope le dijeron a Brown que si podía levantarse y caminar, entonces estaría bien.

"Eso se convirtió en la meta", dijo Brown. "Tuve un hospitalista que me dio una patada en el trasero y no me dejó sentir lástima por mí mismo, y las enfermeras fueron increíbles todo el tiempo".

Fue durante esa estancia que el término "dignidad" adquirió un nuevo significado para Brown.

"Anteriormente, el término ‘dignidad’ lo asociaba con la forma en que me presentaba ante los demás para ganarme su respeto y eso era lo que me importaba. Pero al ser atendido por otros en esta instalación médica, el término adquirió un significado completamente nuevo; se convirtió en un servicio por el que siempre estaré agradecido. El cuidado fue impecable”, dijo Brown.

Le quedó claro que no eran ni sus palabras o acciones las que demostraban su dignidad.

"Hay algunas cosas humildes por las que tienes que pasar cuando no puedes levantarte de la cama. La "dignidad" no forma parte de tu vocabulario cuando estás en esa situación. Pero cuando ves que estas personas actúan y te apoyan en las peores circunstancias es cuando cobra un nuevo significado. No estás haciendo nada para merecer el respeto que te están dando, pero aun así te lo están otorgando", dijo Brown.

Aun así, no pudo recuperarse por completo y, en septiembre de 2017, volvió a perder fuerza en la parte inferior de su cuello.

"No podía caminar. No podía alimentarme", dijo Brown.

Una cirugía de emergencia le cambio la vida por completo.

"Sabía que si los resultados de la cirugía eran exitosos, estaría fuera de peligro", dijo Brown.

Luego vinieron los insoportables tratamientos de radiación y las infusiones.

"El cáncer todavía tenía que ser atendido. Estoy agradecido por el trabajo que han hecho", dijo Brown.

Para enero de 2018, ya estaba jugando en clubes de golf y en marzo comenzó a jugar rondas de 9 hoyos. Ahora juega partidos de hasta 18 hoyos.

"No era muy bueno cuando era capaz de mover completamente mi cuello. Ahora soy un poco peor", bromeó Brown.

Pero la pelea valió la pena.

"Nunca sentí que mi tiempo en este mundo se hubiese terminado. No me gustó la forma en que tan de repente me empecé a desvanecer. Un día les dije: ‘Los veo mañana’, al día siguiente estaba postrado en una cama mirando hacia el techo. Nunca me imaginé no volver a la normalidad. Siempre sentí que eso iba a suceder. Mi fe en Dios es increíblemente fuerte. Y simplemente no sentí que el fin de mi vida había llegado, no hasta que él (Dios) diga que se ha terminado", dijo Brown.

Cuando concluyó su carrera como director de los laboratorios de fotografía en Cal Poly, trabajó para completar un proyecto de agradecimiento que dijo que nunca alcanzaría el nivel de gratitud que cree que las enfermeras de Mission Hope y Marian merecen: una revista de fotografía digital con sus retratos.

"Ahora voy a exhalar y descansar. He pasado 35 años de mi vida en esa universidad. Me he asegurado de que la facultad y los estudiantes tengan lo que necesitan y que las instalaciones estén en funcionamiento. He tenido la suerte de estar en una industria que amo, que es la fotografía, estar en un entorno de aprendizaje, que es Cal Poly, y estar aquí durante tantos años para influir y ser influenciado", dijo Brown.

Luego cambiará el enfoque hacia la familia, principalmente su esposa de 39 años, Deborah Brown.

"Con o sin cuello, estuvo a mi lado", dijo Brown.

Ahora tocará más el bajo, aprenderá sobre la teoría de la música y se paseará por los clubes de los campos de golf Blacklake y Avila.

Y luego se dedicará a complacer a su esposa completando la lista de actividades que les quedan por hacer juntos. Él prometió.

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