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Santa Maria police D.A.R.E. officer (Spanish)

El oficial D.A.R.E del Departamento de Policía de Santa María, Mike Wheeler habló con los estudiantes presentes en la graduación del programa antidrogas D.A.R.E. que se realizó en diciembre en el Elks Lodge de Santa María. Wheeler cree que el número de llamadas relacionadas al cannabis, especialmente entre los jóvenes menores de edad, aumentara ahora que ya es legal la compra recreacional de esta sustancia.

Conforme a las nuevas leyes y regulaciones de California, la posesión o el consumo de cannabis sigue siendo una ofensa prohibida y punible para las personas menores de 21 años.

Los jóvenes menores de 18 capturados en posesión o bajo la influencia del cannabis tendrán que asistir a clases educativas obligatorias sobre drogas y horas de servicio comunitario, y enfrentarse a multas de hasta $500 y penas de cárcel de seis meses.

Con la venta recreativa comenzando el 1 de enero y el cannabis a punto de convertirse en una droga común en California, Mike Wheeler, oficial de D.A.R.E. (Educación para la Resistencia al Abuso de Drogas) del Departamento de Policía de Santa María, cree que el número de llamadas relacionadas con el cannabis, especialmente entre menores, aumentará.

"El [número] de veces que iba a la escuela por posesiones de marihuana parecía aumentar en los últimos años", dijo Wheeler. "[Los Oficiales de Recursos Escolares] constantemente tratan con estudiantes que traen marihuana al plantel estudiantil. Ahora, con cosas como [la legalización], hace que sea más accesible para los estudiantes".

A la luz de la nueva política de cannabis de California, Wheeler espera que los educadores y la policía equilibren los esfuerzos interrelacionados para hacer cumplir la ley estatal y las regulaciones contra las drogas del distrito con medidas no punitivas diseñadas para educar y prevenir el uso entre jóvenes menores de 18 y 21 años de edad.

Predicando la prevención

Las suspensiones relacionadas con drogas en las escuelas públicas del Condado de Santa Bárbara se han mantenido relativamente sin cambios desde el año escolar 2011. Los distritos emitieron más de 700 suspensiones relacionadas con drogas el año pasado, con aproximadamente el 70 por ciento ocurriendo en las escuelas del norte del condado.

A través de programas de prevención y educación como D.A.R.E., Wheeler espera trabajar con educadores y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley para relacionarse con los estudiantes de una manera no punitiva y disuadirlos de la búsqueda de drogas u otros "comportamientos riesgosos".

"Queremos enfocarnos en enseñar a los niños cómo detenerse y analizar las consecuencias de las decisiones que piensan tomar", dijo Wheeler.

D.A.R.E y su currículo original introducido en la década de 1980 como un programa antidrogas, han sido revisados y adaptados durante los últimos diez años para restar énfasis al uso de drogas y promover "la habilidad de tomar de decisiones sabias" entre los estudiantes. Las presentaciones a los estudiantes de escuelas primarias y secundarias son exhibidas durante todo el año por funcionarios de la seguridad publica de la Oficina del Alguacil del Condado de Santa Bárbara.

Cumpliedo la ley

"Queremos que los estudiantes piensen en cada decisión que tomen y en todo lo que su cuerpo consume", dijo Wheeler. "Incluso si es 'legal', [consumir] tabaco, alcohol y ahora, marihuana, para niños menores de 21 años sigue siendo una opción insegura".

Rob Plastino, comandante del la Oficina del Alguacil del Condado de Santa Bárbara encargado de supervisar las operaciones policiales del norte del condado, dijo que la legalización recreativa no afecta el currículo de D.A.R.E. porque el programa es, en esencia, un programa que promueve la adquisición de prácticas sanas para toda la vida.

"Las opciones de un estilo de vida saludable implican algo más que la abstinencia de drogas ilegales, también requieren que los estudiantes superen la presión de los compañeros y tomen decisiones sensatas en sus vidas", dijo Plastino. "D.A.R.E. se enfoca en inculcarle a los estudiantes que tomen decisiones que impactarán sus vidas con resultados positivos".

El Proyecto de Ley de la Asamblea 133, que fue aprobado en septiembre, modificó el Código de Salud y Seguridad de California de acuerdo con la aprobación de la Propuesta 64.

De acuerdo con el código modificado, los menores capturados en posesión de cannabis no están sujetos a enjuiciamiento penal, pero se les exige completar una combinación de asesoramiento y educación sobre drogas y horas de servicio comunitario.

Los adultos entre las edades de 18 y 21 enfrentarán una multa de $100 si se encuentran en posesión de menos de una onza (28.5 gramos) de cannabis u 8 gramos de concentrado de cannabis. El tiempo de cárcel por posesión también es posible para menores de edad, ya que la posesión de más de una onza podría resultar en seis meses de cárcel y una multa de no más de $500.

En el plantel estudiantil, la posesión de cualquier cantidad de cannabis durante las horas de instrucción por adultos es una ofensa menor, punible con multas monetarias o tiempo de cárcel para quienes repitan la ofensa. Como el AB 133 no impone consecuencias punitivas para los menores de 18 y 21, los castigos por ofensas relacionadas con el cannabis caen dentro del Código de Educación de California y las políticas del distrito con respecto a las drogas.

Las políticas de drogas actualmente vigentes en el Distrito de Santa María-Bonita y el Distrito Unificado de Santa María, los distritos escolares consideran la posesión, el consumo o la venta o intención de vender, o proporcionan cualquier sustancia controlada (como figura en el Código de Salud y Seguridad) por estudiantes de kínder a decimosegundo grado como motivo de suspensión o expulsión.

Según las políticas del distrito, las infracciones cometidas por los estudiantes no se limitan a los terrenos estudiantiles y pueden ocurrir al ir o salir de la escuela, durante el almuerzo (dentro o fuera del campus) al ir o salir de cualquier actividad patrocinada por la escuela.

Si bien, Wheeler reconoce la suspensión y la expulsión como una herramienta para abordar el problema, considera que las medidas correctivas son más eficientes para abordar el problema en general.

"Cada vez que se encuentra a los estudiantes en posesión de cannabis, terminamos enviándolos a la corte de adolescentes por cargos", dijo Wheeler. "No buscamos llevar a los estudiantes a la sala de menores ni nada de eso, pero estamos tratando de incluirlos en los programas de educación sobre drogas e informarles sobre las consecuencias. Hay efectos a largo plazo cuando los menores usan drogas, y queremos que ellos estén conscientes”.

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