Pilgrims seek shelter at the annual Posado at the Santa Ynez Mission on Saturday night (SPANISH)

El sábado por la noche, peregrinos en busca de un albergue durante La Posada Anual de la Antigua Misión de Santa Inés.

Fotografía contribuida por Lindsey Drewes

De una parada a otra los peregrinos desafiaron el frío nocturno del sábado en Santa Ynez en buscando posada, o albergue, hasta que finalmente encontraron un alma lo suficientemente amable como para invitarlos a entrar a su hogar.

La última parada fue en la posada organizada por Martha Martínez y Estella Medina. Allí, los peregrinos fueron invitados a una cenar una variedad de comida tradicional mexicana, a orar, a disfrutar de una fogata para mantenerse cálidos, y lo más importante, un refugio.

La posada de Martínez y Medina fue una de las nueve organizadas por miembros de la Antigua Misión Santa Inés, para celebrar el inicio de la temporada navideña. Como una tradición en curso de la misión, las familias en todo el Valle de Santa Ynez abren las puertas de sus hogares y participan en Las Posadas.

"Es algo hermoso poder revivir nuestras costumbres mexicanas aquí, y compartirlas con familiares y amigos", dijo Medina.

Las Posadas, o "The Inns" en inglés, es una fiesta religiosa tradicionalmente celebrada entre el 16 y el 24 de diciembre. Narra el viaje de María y José mientras buscaban refugio en Belén, con el grupo de "peregrinos" portando figurillas de la sagrada familia y tocando puertas pidiendo refugio. Se les negó repetidamente hasta que llegaron a una casa, donde fueron bienvenidos a refugiarse en un establo, donde nació Jesús.

Mientras que Las Posadas podría incluir tradicionalmente una procesión, canto, iluminación de velas y una oración del rosario, la posada de Martínez y Medina fue más un evento familiar. Se sirvió champurrado mexicano caliente y pan dulce, y adultos y niños cantaron villancicos mexicanos, rompiendo el silencio de la noche.

Osvaldo Guerrero trajo a su familia a Las Posadas como parte de una tradición, dijo. El nativo de México. Guerrero y su esposa conocen muy bien la tradición y la pareja les enseña a sus hijos las mismas tradiciones infantiles que ellos amaban mientras crecían.

"Quien tiene una familia trae a sus hijos para que puedan experimentar la tradición y mantenerla", dijo Guerrero. "Es como si retroceder en el tiempo ".

La posada terminó con una oración por los desamparados que soportan las noches frías, por los necesitados, por la paz mundial y la salud de todos los que asistieron. Aquellos que combatieron contra el incendio Thomas y cualquier persona herida o afectada por esa tragedia fueron incluidos en la oración.

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