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El jueves, estudiantes de la escuela preparatoria Pioneer Valley High School, Adelino Severino, izquierda, y Joseph Bareno midieron manchas de gotas de sangre durante su clase de ciencia forense.

Fotógrafo, Len Wood

Un carro Subaru 1998 se encuentra desocupado en un estacionamiento. Se encontró un agujero de bala debajo del cofre, y una gota de sangre no identificada cerca del contenedor hidráulico. Una bala perdida fue recogida del piso en el área posterior del auto. Se encontró sangre acumulada en la cajuela, lo cual sugiere que alguien, o algo, se mantuvo allí y se arrastró hacia fuera.

Para los principiantes investigadores forense de Pioneer Valley High School, la escena del crimen simulado que involucra el Subaru es simplemente su más reciente proyecto académico. Como parte del objetivo del programa de Educación Técnica, Médica y de Salud Profesional (CTE por sus siglas en ingles) de la escuela, los profesores Michelle Allen y Nick Enns transforman su aula de clases en un "laboratorio del crimen" para que sus alumnos se interesen en la ciencia forense. Los estudiantes deben completar clases de anatomía, fisiología, química y biología antes de inscribirse en el curso.

El jueves, los estudiantes armados con micropipetas y calibradores simularon gotas de sangre en el aula de Enns. Su objetivo: determinar a partir de qué altura debe caer la sangre para crear una gota igual al tamaño de la que se encuentra en el Subaru.

"La sangre cae de una manera muy predecible", dijo Enns. "Estamos tratando de volver a crear el tamaño de esa gota de sangre, luego, en función de la altura, determinaremos desde donde cayó esa sangre".

La clase forense no confiere un certificado o un estatus clasificado de capacitación especializada a los estudiantes cuando se gradúan, dijo Enns, señalando preocupaciones legales con respecto a la capacidad de un menor para participar en el proceso forense. Independientemente del certificado o la capacitación, Enns promociona la clase como una forma inmersiva y atractiva de enseñar ciencias, estadísticas, lógica y pensamiento de orden superior.

"Cada capítulo de nuestro libro de texto es una clase universitaria completa, tal y como si estuviesen estudiando criminología en la universidad", dijo Enns. "Leemos y analizamos partes del caso, aprendemos a levantar huellas dactilares, aprendemos sobre sangre, ADN, tejidos, balística y finalizamos en el proceso tribunal".

La estudiante de último año Alondra Castañeda dijo que, aun que no tiene la intención adquirir una profesión relacionada a la ciencia forense, ha disfrutado del rigor y los desafíos que la clase ha ofrecido.

"Fue muy difícil ponerse en estado de investigación", dijo Castañeda. Además, agregó que pensar en la dramatización de escenas de crímenes en películas y programas de televisión dificultaron que ella lograra concentrarse en la escena simulada. "Sentía que estaba estropeando todo. Hay muchos detalles que se deben tener en cuenta cuando investigas. Nunca pensé que el tamaño de una gota de sangre sería importante".

Al igual que Castañeda, la estudiante de último año Vivian Sánchez no planea estudiar ciencia forense en la universidad, pero dijo que esta nueva clase le ha enseñado a trabajar con equipo y herramientas sofisticadas.

"Podemos usar equipos científicos profesionales que normalmente no podríamos usar en otras clases", dijo. "Creo que esto es realmente genial".

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