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Ricardo y Sylvia Ramírez, frente a la izquierda y al centro, padres de Jhordy Ramírez, quien es acusado de intento de asesinato contra ellos, abogan para optimizar los servicios de salud mental, junto con el abogado David Bixby, derecha, y los partidarios Sara Macdonald Mary Jacka, y Delfina Diaz (fila trasera).

Len Wood, Staff

Los padres de Jhordy Ramírez, y su abogado, continuaron su esfuerzo para concientizar a la comunidad sobre la salud mental, el jueves durante una conferencia de prensa en Santa María.

Ramírez, de 22 años, quien según sus padres era un buen estudiante, aspiraba a ser profesor de matemáticas y era un ávido boxeador, comenzó a experimentar dolores de cabeza severo en el 2014. El 12 de mayo, después de repetidos esfuerzos por conseguirle ayuda, según sus padres, Jhordy tuvo una decaída mental y terminó por atacarlos con un cuchillo.

"Jhordy nunca tuvo problemas, era un buen chico", dijo la paralegal Abigail Rodríguez, quien tradujo las palabras de la madre de Ramírez, Silvia Díaz Ramírez, durante la conferencia de prensa en las afueras del Tribunal Superior de Santa María.

Ramírez fue acusado de dos cargos de intento de asesinato y resistencia a un oficial después del ataque, y desde entonces ha languidecido en la cárcel del Condado de Santa Bárbara. Ahora está a la espera de una audiencia de confirmación para un juicio.

Ramírez ha estado encarcelado durante cinco meses y "básicamente está encerrado en la cárcel sin más ayuda", dijo Bixby, quien pidió que Ramírez sea evaluado durante su comparecencia el 19 de mayo porque Ramírez no pudo comunicarse con él.

Tres psicólogos diferentes se reunieron con Ramírez. Uno "era neutral, porque no podía hablar con Jhordy", pero dos encontraron que era incompetente, dijo Bixby.

La fiscal adjunta Lynmarc Jenkins dijo, sin embargo, que "hay una disputa" con respecto a la incompetencia de Ramírez para ser juzgado, y que un jurado debe escuchar la evidencia y determinar su competencia.

Antes del ataque en mayo, Ramírez estuvo muy callado y se negaba a comer. Sus padres no sabían cuál era el problema, dijeron. Ellos buscaron ayuda en el Centro Médico Regional Marian, Foster Adult Mental Health Facility y en el Hospital Santa Barbara Cottage pero recibieron poca ayuda.

Sus padres no se dieron por vencidos – ellos afirmaron haber contactado al Centro Médico Regional Marian en cinco ocasiones diferentes a principios de mayo.

El propio Ramírez también se dirigió a un centro local de crisis de salud mental dos veces. Incluso pidió ayuda al Departamento de Policía de Santa María, dijeron sus padres.

Sin embargo, bajo el Código de Bienestar e Instituciones 5150, la policía no podía detenerlo bajo custodia y proporcionarle ayuda.

Todo el tiempo, su dolor de cabeza persistió. Se volvió olvidadizo y empezó a oír voces, según Silvia Ramírez, y no podía decirle lo que decían.

Después de su arresto, Ramírez fue llevado a la unidad de un hospital psiquiátrico de 16 unidades que está reservado para aquellos que exhiben conductas psicóticas antes de regresar a la cárcel.

"El diagnóstico es difícil de lograr en la cárcel", dijo Bixby. "Lo que realmente necesitamos es una forma más completa de embotar a los pacientes fuera del proceso de justicia penal y en su lugar, hacerles diagnósticos para que puedan comenzar un proceso de tratamiento".

Ramírez fue prescrito inyecciones psicotrópicas que ayudan a estabilizar a un paciente por 30 días, dijo Bixby, pero aún no ha sido diagnosticado médicamente por un experto.

Bixby calificó el caso de Ramírez como "el niño paradigma" por las deficiencias de la comunidad de salud mental y las fallas en el sistema de justicia. Además, es "un claro ejemplo de alguien tratando de obtener ayuda, sin finalmente lograr conseguirla", dijo.

Mientras que Ramírez no pudo encontrar la ayuda que necesitaba, Pam Fisher, subdirectora de Salud Conductual para el Condado de Santa Bárbara, dijo que hay avenidas disponibles.

"Tenemos una línea directa de acceso las 24 horas para cualquier persona que busque servicios de salud mental", dijo. "Para las llamadas de crisis, hay un equipo de crisis de 24 horas que contactará inmediatamente a la persona que llama, y si es necesario, irá a su casa, para enseguida evaluar si quien está es un peligro para sí mismo, para los demás”.

Por su parte, los padres de Ramírez tienen un mensaje para otros que luchan con enfermedades mentales.

"Esperamos que nuestra historia ayude a otros padres que pueden estar pasando por lo mismo con sus hijos, y no saben dónde obtener ayuda", dijo Rodríguez, traduciendo por ellos.

"No te rindas, es tu hijo, tienes hacer tu mejor esfuerzo por él".

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