Medios enfrentan retos ante ola de noticias sobre abusos

ARCHVO – Tavis Smiley en la 33a entrega anual de los premios ASCAP a la música Pop en Los Angeles en una fotografía de archivo del 27 de abril de 2016. Smiley dijo que no solo está molesto por haber sido despedido de PBS tras ser acusado de presuntas agresiones sexuales, está molesto por la forma en la que fue presentado en los medios de comunicación. (Foto Rich Fury/Invision/AP, archivo)

Rich Fury

NUEVA YORK (AP) — El presentador de programas de entrevistas Tavis Smiley no sólo está molesto porque PBS lo despidió acusado de prácticas sexuales abusivas. Está furioso por la manera en la que fue representado en los medios de comunicación.

Smiley cree que si no hubiese hablado públicamente sobre sus relaciones románticas con subordinadas en su empresa, el motivo por el cual fue despedido, el público no habría hecho distinción entre él y aquellos que han sido acusados de abuso sexual o violación.

La confusión entre diferentes formas de abuso y acoso, la idea es en sí misma controvertida, es uno de los asuntos que enfrentan las organizaciones noticiosas que cubren la ola de noticas sobre conductas sexuales abusivas que se desató con las denuncias e investigaciones al empresario de Hollywood Harvey Weinstein.

“Los medios lo están pintando con una brocha muy gorda”, dijo Smiley. "Hemos perdido todo el sentido de matiz y proporción en la forma en la que cubrimos estas notas”.

El actor Matt Damon fue acribillado por mencionar el tema recientemente. Damon dijo a ABC News que todos los hombres acusados no deberían ser puestos en el mismo saco porque hay todo un espectro de comportamiento. Es diferente dar una nalgada a abusar de un niño, dijo.

“Ambos comportamientos necesitan ser confrontados y erradicados sin duda, pero no deberían ser confundidos, ¿verdad?”, dijo.

La actriz Minnie Driver calificó a Damon de insensible. La actriz Alyssa Milano, quien comenzó todo un movimiento al instar a otras mujeres que han sido acosadas o abusadas a usar el hashtag #MeToo (yo también) en redes sociales, tuiteó que las víctimas resultan afectadas por todo tipo de abusos.

A pesar de esto, a medida que el flujo de noticias sobre abusos se reduce, si es que sucede, el punto que expresó Damon perdurará un buen rato. El debate sobre las consecuencias del toqueteo del que está acusado el senador Al Franken continúa a pesar de su renuncia. Por su parte el New York Times dijo que enfrentó dificultades al decidir si despedían al reportero Glenn Thrush después de que se documentara que tuvo insinuaciones no deseadas con mujeres mientras estaba ebrio. A Thrush lo suspendieron y le retiraron de la fuente de la Casa Blanca.

Mientras que el New York Daily News agrupa muchas de sus notas sobre supuestos abusos bajo la etiqueta "Perv Nation" (nación pervertida). El diario deja en claro que no todas las acusaciones son iguales, dijo la ejecutiva del Daily News Rebecca Baker, también presidenta de la Sociedad de Periodistas Profesionales.

Sin embargo, dijo, “no creo que los medios le puedan decir a la gente cómo pensar o impedir que la gente confunda las cosas”.

La sociedad está en medio de un debate sobre el cambio en las normas de comportamiento que es muy intenso pero no muy organizado, dijo Nicholas Lemann, ex decano de la Escuela de Posgrado de Periodismo de la Universidad de Columbia. Las distinciones pueden volverse parciales ya que el debate es muy acalorado, dijo.

"Es una buena forma para que nuestra sociedad cambie sus valores”, dijo Lemann. “Pero es una mala manera de proteger los derechos individuales”.

En el caso de Smiley, PBS estuvo de acuerdo en que su historial de relaciones sentimentales con subordinadas era el meollo en su despido. Pero en su comunicado PBS también habló crípticamente sobre “otras conductas” sin dar detalles para proteger la privacidad de la gente que se quejó de él.

La falta de disposición, o incapacidad, para especificar el comportamiento que resulta en medidas disciplinarias puede llevar a la confusión. Al despedir al reportero Ryan Lizza, la revista New Yorker citó “un comportamiento sexual inapropiado”. Lizza dijo que sus jefes describieron incorrectamente “una relación respetuosa con una mujer con la que tuve citas”. El abogado de ella cuestionó esto y dijo que la relación no fue respetuosa, pero no dijo por qué.

Un productor de televisión recientemente despedido por su comportamiento teme que sea encasillado con otros hombres en los medios de comunicación que se han comportado mal como Matt Lauer o Charlie Rose, e hizo que su abogado emitiera un comunicado diciendo que su cliente nunca fue “acusado de ningún contacto físico, lenguaje de naturaleza sexual o cualquier otro tipo de conducta lasciva”.

Pero la manera en la que él es juzgado está fuera de su control, pues ni el patrón ni el empleado dirían públicamente qué fue lo que hizo que le costó su empleo.

Las primeras historias sobre abusos y acoso, como las del Times y el New Yorker sobre Weinstein, o el Washington Post sobre Rose y Roy Moore, fueron reportadas meticulosamente y han resultado irrefutables. El reto para las organizaciones noticiosas es mantener ese rigor ahora que más mujeres revelan sus historias y la presión para tener exclusivas va en aumento.

“Si no se tiene una de esas cosas bien armada, es muy malo”, dijo Lemann. "Para quien tenga una de estas cosas mal será muy vergonzoso”.

El fenómeno ya ha llevado a algunas decisiones poco comunes. Vox.com asignó a una mujer que alegó haber sido acosada por Thrush, quien dijo que el incidente aún le hacía sentir furiosa, para que reportara y escribiera sobre sus acusaciones y las de otros. Haber tenido a alguien con una postura claramente personal reportando sobre un tema tan delicado habría hecho dudar a cualquier organización noticiosa, aunque no se han planteado dudas sustantivas sobre el trabajo de la mujer.

El comentarista conservador Hugh Hewitt escribió en el Washington Post sobre la justicia expedita que han tratado de dar los medios, “la mayoría de ella merecida”. Incluso los peores delincuentes merecen un debido proceso, dijo. No es fácil ni rápido, pero otras víctimas los están observando y se preguntan si es seguro hablar o no.

"Pocas veces los medios tienen un trabajo tan complicado y con exigencias tan altas”, escribió.

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